Eva's profileCUENTOS PASADOSPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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June 02 Ayer... Hoy... Mañana...![]() [ click ] «Mi existencia es incompresible y ridícula. Pero nunca estuvo a mi alcance poder elegir otra. Uno no deja de ser quien es. La libertad existe siempre sólo en el futuro. En el pasado ya no se puede encontrar. Nadie puede escoger otro pasado. Todo lo que sucede tenía que suceder como sucedió. A posteriori todo es inevitable, a priori nada. Lo único que importa es despertar del sueño. A pesar de todo, corremos detrás de la libertad, no podemos hacer otra cosa, pero la libertad camina siempre un paso por delante como un espejismo, existe siempre en el próximo instante, siempre en el futuro. Y el futuro es oscuro, una pared negra, impenetrable ante nuestros ojos. No, pasa entre nuestros dos ojos, a través de la cabeza. Estamos ciegos. Cegados por el futuro. No vemos nunca lo que está ante nosotros, nunca el próximo segundo, hasta que nos rompemos la nariz contra él. Vemos sólo lo que hemos visto ya. Es decir, nada.» Michael Ende El espejo en el espejo Click ---> Pintando en el cielo - Carlos Chaouen May 28 Ahora lo entiendo...![]() A LOVE SUPREME (1965) Part-1 Acknowledgement Part-2 Resolution [ John Coltrane - Tenor Saxaphone, McCoy Tyner - Piano, Jimmy Garrison - Bass, Elvin Jones - Drums ] De... YA NO SUFRO POR AMOR [Lucía Etxebarria] Cuando el sonido de la música late contra la tarima el jazz se convierte en el corazón del tiempo. No sé si este verso lo leí hace mucho y lo recuerdo sin saber donde pude leerlo o quién lo escribió o si, muy probablemente, me lo acabo de inventar. En cualquier caso, el jazz es sonido de la calle, la fuerza de un saxo que, como el de Coltrane, habla con voz humana, la melodía y el ritmo de un solo de piano, el tempo que imponen los platillos, la batería, el contrabajo, una melodía que se desarrolla y a la que se retorna después de romperla con los breaks improvisados, una atmósfera obsesiva y de cancelación... Una declaración de rebeldía, por la que, como por toda rebeldía, hay que pagar: el arte de amar requiere sacrificios de convivencia. Es por eso por lo que los jazzmen montan su vida en torno al jazz, porque el jazz es una novia posesiva. Aman, sufren, y gozan del jazz, duermen y sueñan con el jazz, y viajan con el jazz, constantemente, porque la mayoría se pasa media vida de gira, y acaban por hacer de su ensemble su familia. Pero se trata de un amor duradero, y correspondido: a diferencia del músico del rock el jazzmen se supera con los años, y toca mejor cuanto más viejo es. También la cantante canta mejor cuanto mas ha vivido, precisamente, paradójicamente, cuando ya ha perdido la voz, pero ha ganado el swing: me refiero, por ejemplo, a ese momento irrepetible en que la voz de Billie Holiday no llega y se asfixia y parte una vocal allí donde se supone que debería mantener la nota, porque ese silencio jadeante, inesperado, es el que dice algo diferente. Salvador Pániker escribió que si la música ha sido capaz de llegar al jazz la literatura no puede quedarse atrás en esa búsqueda. La literatura debería aprender del jazz por las posibilidades que ofrece para la constante renovación, la innovación, la regeneración. Lo que cuenta no es el hallazgo de valores absolutos, sino la apertura hacia nuevos y múltiples modos de experiencia y de visión. El jazz, recordemos, está levantado sobre dos pilares. El espacio armónico y la improvisación; la plataforma sonora y constreñida y la presencia de una melodía y un ritmo liberadores: norma y disidencia. El jazz, como todo sistema estético, está definido por este intermitente juego de imposición y oposición. Pero en todos los campos del alma –ya hablemos de música, literatura o amor– cada individuo, todos nosotros, sueña, soñamos, prácticamente exigimos, desde la norma, la improvisación. Lo que manifiesta la improvisación es un impulso hacia la libertad. Es ése el máximo atributo del jazz. Y en ese sentido también el jazz es como el amor. Porque es verdad que no hay nada más hostigante que un terreno limitado, pero también nada más apasionante que subvertirlo. El amor se improvisa cada día, y lo cierto es que, si queremos sobrevivir sentimentalmente, debemos convertirnos en disidentes del amor, en la vanguardia del amor, aprender y ejecutar nuestras diferentes manera de interpretarlo [...] Y continúo leyendo... Este libro empieza gustándome: nada que no sepa... todo por aprender. May 21 Un llibre per tornar a llegir...![]() Avui volia escriure algo... però el teclat no em retorna les paraules. Així que, fent ús del temps que ara dedico a omplir de pensaments (i tonteries varies) aquest espai, substituiré el buit amb un fragment d'una novel.la que m'ha robat algunes estones de son, m'ha acompanyat en temps d'oci, ha viatjat al meu costat, ha sigut distracció en estones de sol i, en certa manera mitjançan la seva lectura, m'ha fet veure "la vida" d'una altre forma en els moments que m'han atrapat les seves pàgines. [...] L'estació de França era deserta, les andanes corbades com sabres lluents que cremaven amb la llum de l'alba i s'enfonsaven en la boira. El Julià va seure en un banc, a sota de la volta, i va treure el seu llibre. Va dixar que les hores passesin perdut en la màgia de les paraules, canviant la pell i el nom, sentint-se un altre. Es va deixar arrossegar pels somnis de personatges en l'ombra, creient que ja no li quedava cap altre santuari ni refugi on arrecerar-se. Ja sabia que la Penélope no vindria. Sabia que pujaria a aquell tren sense altra companyia que la del seu record. Quan ja era gairebé migdia, el Miquel Moliner va venir a l'estació i li va donar el seu passatge i tots els diners que havia pogut aplegar. Els dos amics es van abraçar en silenci. El Julià no havia vist mai plorar el Miquel. El rellotje els assetjava, comptant els minuts que fugien. – Encara hi ha temps –murmurava el Miquel, amb aquells ulls clavats a l'entrada de l'estació. A la una i cinc, el cap d'estació va donar l'últim avís per als passatgers amb destinació a París. El tren ja havia començat a lliscar per l'andana quan el Julià es va girar per acomiadar-se del seu amic. El Miquel Moliner s'el mirava desde l'andana, amb les mans entaforades a les butxaques. – Escriu –va dir. – Tant aviat com arribi t'escriuré –va replicar el Julià. – No. A mi, no. Escriu llibres. No cartes. Escriu-los per mi. Per la Penélope. El Julià va fer que sí amb el cap, i només llavors es va adonar de com trobaria a faltar el seu amic. – I conserva els teus somnis –va dir el Miquel– No saps mai quan et faran falta. – Sempre –va murmurar el Julià, però el brogit del tren ja els havia robat les paraules. [...] «Hi ha pressons pitjors que les paraules» [ pàg. 438 ] |
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